Hola amigos, como ya saben, este blog es una manera de abrirles nuestro corazón y de contarles un poco de nosotros, nuestros miedos, debilidades, luchas, etc. es la manera de mostrarles lo humanos que somos detrás de esta pantalla.

Hoy queremos compartirles una historia que nos sucedió hace más de un año, una situación muy difícil, que no puso a prueba y que nos mostró que en familia es más fácil superarlo todo. Esta es la historia de cómo caímos en un vicio grave, que ha destruido vidas y hogares, un vicio silencioso pero a su vez peligroso…

ASÍ CAÍMOS EN EL JUEGO

Todo comenzó un día cualquiera, dábamos un paseo por un reconocido centro comercial de la ciudad, como todos nuestros días filosofábamos y discutamos sobre muchas cosas de la vida, fuimos a ver celulares y justo al lado de este establecimiento, nos encontramos con un llamativo casino, ubicado en un zona aislada del centro comercial, curiosamente siempre están ubicados en zonas poco concurridas.

ENTRAMOS AL CASINO

Por simple curiosidad, entramos a este lugar, con la intensión de ver un rato, pero el trato en estos lugares es tan gentil, la comida y bebidas son barra libre, todo hace tan cómoda tu estadía, que quieres quedarte, una de las meseras nos explicó como se jugaba en la ruleta, Pau ya había apostado antes, así que decidimos apostar un poco.

GANAMOS!!!!

Paso poco tiempo para empezar a ganar, apostando a varios números en la primera ronda ya habíamos ganado 40 mil pesos colombianos, aproximadamente unos 15 dólares, era siete veces más que la apuesta inicial; salimos felices a almorzar y  como aun teníamos tiempo libre, se nos hizo fácil volver a jugar.

SEGUIMOS GANANDO…

Empezamos a ganar buenas cantidades de dinero, y de repente todo comenzó a volverse repetitivo, todos los días hacíamos lo mismo, madrugábamos para que nos rindiera el tiempo y demás, empezamos a ver estrategias de juego y pasar mucho tiempo allá, los casinos son lugares diseñados para que se pierda de alguna manera la noción del tiempo, la atención es súper buena, los snack son gratis, las sillas y el lugar en general es cómodo, no tienen ventanas lo que hace que sea oscuro y esto produce la sensación de que el tiempo no pasa, ponen música súper agradable y programas de tv entretenidos, en fin, puedes terminar pasando días enteros allí.

¿Y QUÉ PASO?

Así empezamos, al principio ganábamos mucha plata, familia al principio comprábamos ropa e íbamos a los mejores restaurantes, no teníamos ni idea que hacer con tanto dinero, y en el fondo sabíamos que la procedencia de ese dinero no era nada buena, así que lo gastábamos de inmediato.

Pero de repente todo empezó a cambiar, nuestra suerte ya no era la misma, empezamos a tener malas rachas, nuestro dinero se iba por completo y esto nos obligaba a buscar prestamos, no era mucha plata la que sacábamos prestada, eran algo así como 30 mil pesos colombianos (10 dólares), le debíamos ya a muchas personas.

Como les dijimos antes, la noción del tiempo se pierde, llegamos a tener días en que llegábamos tarde a recoger a la niña del colegio, ya no podíamos parar, de alguna manera éramos como esclavos del juego, ya ni almorzábamos por estar apostando.

LUDÓPATAS?

Empezamos a perder el control, nuestras pérdidas eran desastrosas, a veces alcanzábamos a ganar lo de los pasajes para llegar a la casa, yo por mi parte deje de ir a clases, escasamente iba a presentar exámenes finales y un par de trabajos del semestre, llegamos a pensar en vender cosas para poder seguir jugando, pues teníamos la esperanza de recuperar un poco de lo que ya habíamos perdido.

compra aquí desde casa

PERDIMOS MÁS QUE PLATA.

Una de las meseras del lugar, que ya hasta nos tenía cariño, se percató de todo lo que habíamos perdido y aviso a nuestros familiares, pues ya se imaginaran, habíamos dejado hasta de pagar el jardín  de nuestra niña mayor, no teníamos de donde recuperar la plata y nuestra única opción era seguir apostando, ya éramos adictos, así que decidimos cambiar de casino.

Las cosas empeoraron, nuestra relación empezó a morir, peleábamos por perder, la situación nos generaba ansiedad, yo me descontrolaba mucho y ahora jugábamos a bajas cantidades, pero igual lo seguíamos perdiendo todo y como si fuera poco, no llego la noticia de un nuevo bebe.  

UN ALTO EN EL CAMINO

Nos llegó el momento de parar, de pensar y de recapacitar, ya éramos cuatro y no podíamos seguir así, empezamos a bajarle al juego, nos costaba pero en verdad ya no queríamos más de casinos. Nuestras deudas nos ahorcaban, tuvimos que buscar trabajo para conseguir dinero porque nuestra familia nos había dado la espalda, lo cual en medio de todo, fue una ayuda, pues nos hicimos más responsables, más comprometidos, etc.

Antes de todo esto, nos reíamos de un amigo que se creía ludópata y miren la vida como es, fuimos nosotros los que terminamos en esto. Familia, no fue fácil, ustedes no saben lo que nos costó todo esto, así que en la próxima entrada les voy a dejar unos tips muy útiles para que si ustedes o algún conocido tiene un problema parecido al nuestro, puedan ayudarse, y empezar a luchar con este monstruo que aunque parece inofensivo, puede llevarnos a perderlo todo y no solo hablo de lo económico.

Hasta la próxima.

Lee también, cómo ayudar al amazonas  

Categorías: vida

0 commentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *